domingo, 30 de noviembre de 2014

Alguna reflexiones post-graduación de mi ex-Líder.


¡Minna-san!!!

¡Otsukareina!!!

Siempre una graduación deja una honda huella en mi corazoncito. Lo sufrí cuando se iban graduando una a una de mis chicas de la Platinum Generation, comenzando con Koharu, quizás una de las graduaciones que más me ha hecho llorar junto con la de Ai-chan. Luego se graduaban al mismo tiempo Eri y mis Pandas chinas, Junjun y Linlin, y ¡carajo! nunca había llorado tanto, bueno, eso porque por una triste coincidencia se graduaron justo después de fallecer mi madre, así que estaba bastante sensible.

Luego se graduaría mi Panda Mittsi junto a Risa y dale con la lloradera. Que puedo hacer pues. Soy un llorón de primera. Cuando se graduó mi Enana Gruñona digamos que no la sentí mucho pues la Divina Felina no quería lágrimas ni tristeza, así que como buen fan obediente, hice caso a los deseos de mi oshimen.

Pero llegaría el día en que también se tenía que graduar Sayumi, mi última Líder integrante de la Platinum Generation y aunque traté de asimilar el golpe, no pude evitar sentirme triste, aunque cada muchacha que se graduaba se iba para hacer una nueva vida, hacer realidad sus proyectos y planes personales y Sayumi no iba a ser la excepción. Y aunque ya se sabía que después de su graduación Sayu entraría en un receso para desintoxicarse de más de once años como idol y hacer algunas cosas personales, la idea como que me pareció torturante, pero que se hace pues, estaba en su derecho.

Demás está decir que la voy a extrañar, a pesar de todo la llegué a apreciar, respeté su liderazgo y le di el reconocimiento que se merecía en su condición de Líder. Celebré con ella cada logro del grupo, canté sus canciones y disfruté de su talento, ese que nos regalaba en cada actuación que daba junto a sus niñas. Amé su preciosa sonrisa. Aprecié su personalidad tan dulce, tan infantil. Adoré sus tan celebrados defectos, que si era narcisista, que si era inmadura, que si era egocéntrica, todos, todos esos detalles hacían de ella quien era y por eso la amaba y respetaba.

Sufrí con ella cuando me enteré que se lastimó en su concierto, lloré al ver sus imágenes donde se veía triste y sus lágrimas las hice mías, pero a pesar de todo tuve que ser fuerte y no dejar que me gane la nostalgia. Debía estar feliz por mi Líder. Debía ser fuerte. Debía sonreír con ella. Porque carajo, ella no quería saber que sus fans estaban tristes, ella quería verlos sonrientes y saber que sus fans a las distancia estaban felices con ellas y debía obedecer los deseos de mi Líder.

Pero ya las cosas se dieron. Mí Líder se fue y aunque el corazón todavía duela, hay que seguir adelante. Ahora hay que apoyar los futuros planes de mí Líder, así como apoyamos a nuestras demás graduadas. Desde aquí hay que desearle lo mejor y personalmente espero que disfrute su merecido descanso y que vuelva con fuerza y con las pilas cargadas el próximo año y por supuesto hay que apoyar a nuestras niñas de Morning Musume, por ella, porque nuestras niñas merecen y necesitan nuestro apoyo y nuestra ex-Líder nos lo demanda como una deuda moral que todos tenemos con ella por los once años y diez meses en que nos regaló su arte y su talento sin nada que pedirnos a cambio más que nuestro aliento y nuestra fuerza para apoyar.

Así que amada Líder, siempre te recordaré y siempre estaré a tú lado y pendiente de lo que hagas, porque eres una grande y siempre lo serás.


¡GRACIAS SAYUMI!!!!!!

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